domingo, 9 de octubre de 2016

Desde el internado...

 Desde el Internado...
 La Madre María Luisa, humana, sencilla, tan virtuosa, se tuvo que templar como se pule el más fino diamante, con el tiempo y la Misericordia de Dios. A pesar de ser tan pequeña y sólo se podía conducir con muletas, no le importó nada para continuar lo que Dios le había encomendado.

Aquí unos pequeños párrafos de la Madre María Jesús que nos relata como era nuestra Madre Fundadora. 
 
"Cuando alguna chica delas que le daban ataques se caía, me mandaba ir a ayudarlas a levantar, y a las que no tenían bien la cabeza, como siempre iban muy sucias, hacía que las limpiara ciertas cosas que daban mucha repugnancia, y todo esto, con el fin de ejercitarme en la caridad, haciéndolo también ella misma...
¡Qué ánimos daba, cuando alguna se encontraba triste o desanimada! Entonces, hacía las veces de una verdadera madre y aunque ella tuviera sus penas, las sabía disimular muy sabiamente en beneficio de las demás, sobre todo en los primeros tiempos de la Fundación. Gracias a ella, que nos animaba, pudimos sobrellevar tantas pruebas y conservar nuestra vocación amenazada siempre con tantos vaivenes, propios de una Fundación pobre, y los efectos de una postguerra. ¡Cuánto nos costó llegar, a lo que ahora somos…!"
 
No perdamos nunca la Fe. Dios nos ama y nos regala
los dones que más necesitamos.
Él siempre pone en nuestro camino los instrumentos para cambiar, mejorar todo aquello que nos hiere o hace daño a nuestro espíritu. Confiemos, y trabajemos sin cansancio, 
viendo hacia El  y María, la verdadera Escuela de la virtudes.

¡Jóvenes! Tengan ánimo a vivir con radicalidad el  Evangelio. ¡No teman!